Viejos dioses, olvidados, mantenednos libres de todo mal. Dejé la estepa cansada y aturdida, pasto de la ansiedad. No hay otros mundos pero si hay otros ojos, aguas tranquilas en las que fondear. Mar antiguo, madre salvaje, en tus orillas de rodillas besare tierra absurda que me hizo absurda, nostalgia de futuro azul en el que anclar. Triste y cansada con los viejos amigos, del vino y el cantar.
Han pasado casi seis meses y depare lo que depare el futuro no me arrepiento. Por muy alto que pueda ser el precio a pagar por venirme junto a ti ya nadie me podrá quitar los días tan felices vividos. Mientras quede un olivo en el olivar y una vela latina en el mar, no dejaré de luchar.
28 de mayo de 2010
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