Bonita historia la tuya y la mía. Ese conocernos despacio, intuirnos. No recuerdo el primer día que escuche tu voz, no recuerdo el primer día que te leí. Pero si recuerdo que de repente me vi buscándote sin haberlo pensado. Aquel día en el que volvimos a coincidir en aquel chat y tu me dijiste ¿me persigues?, entonces sí, entonces me dí cuenta de que algo pasaba dentro de mi. Ese entrar aquí y allá buscando tu compañía, negándome a mi misma que lo hacia. Ese querer pero no querer estar contigo. Ese intuir que tu si deseabas estar conmigo. Lo hiciste, diste el paso que yo no era capaz de dar. Saliste del mundo virtual para venir a conocerme, a mirar mis ojos, sin esperar nada más. Me abrazaste con un dulce beso al marchar, sólo eso, un dulce beso que jamás olvidare porque dejo mi mundo vacío sin ti, porque necesite de ese beso para aceptar cuan importante eras para mi. Tres meses de espera, añorando tu mirada, necesitando de ti, rememorando ese beso. Volviste a mi y juntos explotamos como la primavera tras el invierno. Quince días vividos intensamente, tu para mi y yo para ti. Desde entonces dejamos de ser caminantes solitarios para caminar y crecer juntos. Desde entonces cada encuentro ha vuelto a ser una suave explosión, una entrega mutua, un conocernos un poco mejor.
Luchamos por acortar distancias, las acortamos. Seguimos luchando por acortarlas aún más.
Que sensación para mi hacer el viaje hacia ti, que sensación aquella fría tarde de diciembre en la que te vi llegar y me sentí en casa.
Que sensación mojar mis pies en el mar al atardecer viéndote allí, en la arena.
Cuantas sensaciones, cuantas vivencias. Tus labios sobre los míos, tus manos en mi piel, tus brazos dándome calor en la noche. El cáñamo en tus manos, dándole forma sobre mi piel. Esa manera tan especial que tienes de hacerme tuya poco a poco, ese abrirme a ti un poco más cada día, sin necesidad de muchas palabras. Sentirme cuidada por primera vez en mi vida. Ver como luchas por mi, por ti, por nosotros.
Tengo miedo, pero no tengo miedo de perder lo que tengo, sino más bien de perder todo lo hermoso que puedo tener junto a ti.
28 de mayo de 2010
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