Cada semana paso horas en mi habitación pensando en ti. Dentro del pequeño mundo que he creado esperando que el fin de semana te traiga de nuevo conmigo. Cada rincón de ella está lleno de ti, de todo lo vivido junto a ti. Momentos de pasión, de ternura, momentos para charlar, para reír. Momentos para descansar al calor de tu piel y al ritmo de tu respiración. Momentos para soñar y momentos para afrontar la realidad.
Ahora ya lo sé. Vine hasta aquí para saberlo. Quiero amarte y tratarte bien cada día y cada noche. Estaremos juntos con un techo justo sobre nuestras cabezas y ya no será nunca más mi cama de soltera. Compartiremos el refugio. No necesito más. Gracias por poner tus cartas sobre la mesa.
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