23 de febrero de 2010

La vida pasa deprisa

He aprendido que la vida pasa muy deprisa, más de lo que pensamos. A veces la felicidad depende sólo de nosotros mismos y no hay tiempo para dejarla pasar. Hoy volví a hacerlo, a ser directa y preguntar dejando todos mis miedos de lado. Demasiadas veces esperamos a que suceda esto o lo otro y antes de que nos demos cuenta ya no podrá ser, dejamos escapar la oportunidad. Si realmente se desea algo hay que ir a por ello, ser consciente de que quizás no sea posible y prepararse para aceptarlo pero jamás renunciar a darte la oportunidad de un si. Es mejor saber a ciencia cierta un no que quedarte para el resto de tu vida con la duda de que quizás hubiera sido un si y nadie se atrevió a plantear la pregunta.
He obtenido la respuesta y sé que mi vida va a mejorar mucho. No me importa lo material, no me importa tener más o menos. Me importa saber que él estará ahí junto a mi para darle un sentido a mi vida que perdí. Envejecer juntos.

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